Cómo ser una sinvergüenza
Manual para que la vergüenza deje de dirigir tu vida social (y romántica).
Siempre he sido de esas personas a las que les dicen: “tía, es que tú no tienes vergüenza”. Y yo siempre pienso… ojalá fuera verdad del todo.
Porque sí, soy extrovertida, hablo con facilidad, me lanzo bastante. Pero eso no significa que no tenga ese momento previo de duda. Ese segundo en el que piensas: ¿y si hago el ridículo? ¿y si digo algo raro? ¿y si molesto?
Lo que pasa es que muchas veces, aún con esa duda, lo hago igual.
Y es que siempre he pensado que la diferencia entre la gente que vive más cosas y la que se queda mirando, no es la suerte, es la vergüenza.
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★ El día que entendí que la vergüenza no paga el alquiler
Antes de empezar con las anécdotas, he de recalcar que la mayoría de veces en las que he sido una sinvergüenza ha sido de fiesta… que me lleven presa si un par de copitas de vino no ayudan a que una se anime.
Empezaré recordando un viaje que hice a Budapest hace un par de años.
Me acuerdo que llegó la noche y solo quisimos salir de fiesta un par de amigas y yo. Al principio fue como: “somos un grupo de diez personas y solo saldremos tres en un país que ni conocemos, qué corte, ¿no?”
Aun así, tiramos hacia adelante, y a partir de ahí, fue una sinvergüencería tras otra.
Conseguimos que nos pagasen el guardarropas, que nos invitasen a copas, le pedimos al DJ que nos pusiera Ana Mena y Bad Gyal, y solo nos faltó colarnos en un reservado y hacer ver que éramos famosas (esto pasó en otro momento de mi vida, pero lo dejo para otro artículo).
Al final acabó siendo de las mejores noches de nuestra vida.
Y no porque pasara algo fuera de lo normal.
Sino porque hicimos todo lo que normalmente no habríamos hecho por vergüenza.
★ La sinvergüenza no nace, se entrena
Ser una sinvergüenza no es una personalidad. Es práctica.
La primera vez que haces algo que normalmente no harías, te sientes rarísima. La segunda, menos. La tercera, ya ni te acuerdas de por qué te daba tanto corte.
Yo antes no era la que escribía primero. Ni la que proponía planes. Ni la que hablaba con desconocidos así sin más.
Ahora lo hago… y la mayoría de las veces no pasa nada.
Pero otras veces sí pasan cosas. Y esas compensan todo.
★ Cosas que he hecho por ser un poco más sinvergüenza (y han salido bien)
—Escribirle a alguien con quien había cruzado dos palabras en una fiesta.
—Pedir cambiar un plato en un restaurante cuando no me convencía.
—Colarme en una conversación porque me parecía interesante.
—Proponer un viaje que en mi cabeza parecía demasiado.
—Decir “oye, qué guapa vas, ¿de dónde es tu jersey?” a una desconocida por la calle. —Colarme en una fiesta inventándome mi nombre.
No todo sale bien, claro. Pero si no lo intentas, ¿cómo lo sabrás?
★ Tips reales para ser más sinvergüenza (sin fingir ser quién no eres)
1. Haz la pregunta igualmente
Aunque pienses que puede ser tonta, obvia o fuera de lugar. La mitad de las oportunidades empiezan con una pregunta que alguien no se atreve a hacer.
2. Propón el plan aunque no sea perfecto
No hace falta que sea el mejor plan del mundo. A veces la gente solo necesita que alguien diga “¿y si hacemos esto?” para que pase.
3. Escribe ese mensaje
Si te apetece hablar con alguien, hazlo. El peor escenario es que no conteste. El mejor, que sí.
4. Practica el “me da igual quedar de rara”
No todo lo que haces tiene que ser elegante, brillante o ingenioso. A veces basta con ser natural.
5. Di lo que piensas
No hace falta ser borde para ser directa. Pero guardártelo todo tampoco te hace más interesante.
6. No te prepares tanto las interacciones
Cuanto más ensayas mentalmente algo, más artificial sale. A veces improvisar es mejor plan que intentar decir la frase perfecta.
★ La gente no está tan pendiente de ti como crees
Todas deberíamos tatuarnos esto: la gente no está tan pendiente de ti como crees.
Te rayas porque en el gimnasio no sabes usar una máquina y estás convencida de que todos te están mirando. Créeme, están más pendientes a cuántas repeticiones les quedan que de cualquier otra cosa.
Dices algo medio tonto en una cena y te quedas con eso toda la noche, como si hubieras arruinado el ambiente. Pero nadie se acuerda. La conversación ha seguido y la única persona que sigue ahí eres tú, en bucle.
Y con los mensajes pasa igual. Ese texto que relees veinte veces antes de enviarlo… que lo borras, te sales del chat, vuelves a entrar, lo vuelves a escribir… luego la otra persona lo abre y te responde lo primero que se le pasa por la cabeza.
Cada uno va bastante ocupado intentando no quedar mal en su propia vida como para estar pensando en la tuya.
Y cuando de verdad interiorizas esto, hablas más. Te cortas menos. Te permites hacer cosas sin pensarlas. Porque entiendes que el foco que creías que estaba sobre ti… en realidad está repartido.
★ Ser una sinvergüenza también es aceptar que no siempre encajarás
Habrá gente que no siga tu rollo.
Conversaciones que no fluyan.
Planes que no cuajen.
Pero eso no significa que lo hayas hecho mal, significa que estás probando, y probar siempre es mejor que quedarte quieta.
Al final, ser una sinvergüenza no va de ser la más divertida ni de llamar la atención todo el tiempo. Va de no dejar que la vergüenza decida por ti.
Porque como he dicho antes, el “no” ya lo tienes, pero lo fuerte es que muchas veces el “sí” también está ahí… solo que nunca llegas a verlo si no haces nada.
Y entre quedarte con la duda o quedarte con una anécdota… yo, personalmente, prefiero tener algo que contar. ¡DO IT FOR THE PLOT! <3





Gracias! El año pasado tuve una mala racha en la que mi ansiedad social empeoró bastante. Actualmente, gracias a terapia he mejorado mucho. Digo esto, porque hace unos meses que este pensamiento estaba rondando por mi cabeza y verlo tan bien explicado ha hecho que abra los ojos. No sé cómo explicarlo, pero ha llegado en el momento justo. Otra vez, gracias 🫂
Hay tantas cosas que he querido hacer pero la vergüenza me frena, o ansiedad social más bien, tomar un taller de baile, salir a patinar, aprender corte y confección, trabajar en algo donde no tengo ninguna experiencia…
Me la pensé dos veces en responder, pero como dices, hay que ser más sinvergüenzas. Lo intentare. A veces es mas difícil de lo que parece cuando has vivido con eso toda tu vida, peroooo si uno quiere vivir su vida al máximo, aprender cosas nuevas y conocer gente cool, debe atravesar esa puerta.